El inicio del vin vivant



Las hermanas Hacquet, el origen del vin vivant


Beaulieu-sur-Layon, Anjou (Loira).


Esta es una historia hermosa y silenciosa, nacida mucho antes de que existieran defensores, restaurantes o cavistas dispuestos a proteger el vin vivant. Una historia de resistencia íntima, casi invisible. Anne, François y Joseph Hacquet elaboraban vino vivo en las afueras de Beaulieu-sur-Layon desde 1954, cuando elegir ese camino no era una moda, sino un acto de soledad.


En aquellos años, la era química avanzaba con fuerza arrolladora. Todo aquel que intentaba desviarse, que buscaba una forma más consciente y respetuosa de hacer las cosas, era señalado, apartado, repudiado. Decidir no intervenir, aceptar la lentitud, confiar en la naturaleza después de tanta guerra y sufrimiento no parecía lo más sensato. Y aun así, ellos lo hicieron.


La familia Hacquet se instaló en Beaulieu-sur-Layon en 1935. Cuando los padres fallecieron, las hermanas continuaron elaborando vino a su manera, fieles a una intuición profunda más que a cualquier dogma. Durante años hicieron vino sin esperar reconocimiento ni mercado. No fue hasta alrededor de 1970, con la llegada del nuevo movimiento orgánico, cuando sus vinos comenzaron tímidamente a encontrar un lugar donde ser comprendidos y vendido

Yo descubrí esta historia hace unos años, casi por casualidad, bebiendo los vinos de mis amigos Babass y Agnès. La familia Babass siempre estuvo muy ligada a los Hacquet: cuando Babass y Patrick trabajaban juntos en el Domaine des Griottes, sus parcelas se tocaban, separadas solo por una línea invisible, como lo estaban también sus ideas y su forma de sentir el vino.


Según tengo entendido, los Hacquet comenzaron a elaborar vinos sin sulfitos ya en 1954. Durante un tiempo probaron a añadir una pequeña cantidad, pero algo se rompía en el vino, algo dejaba de vibrar, y decidieron abandonarlos. Era el único aditivo que habían utilizado nunca. Desde el principio, todos sus vinos fermentaban de manera natural, con levaduras autóctonas, sin correcciones ni disfraces.


Joseph Hacquet se fue en 2004, como se van quienes han vivido en silencio, dejando la tierra hablando por ellos. Un año después, en 2005, las hermanas Hacquet se retiraron. Antes de marcharse, cedieron una parcela a Babass, no como un traspaso, sino como un gesto de confianza: una tierra entregada para que siguiera respirando. En 2021, ellas también partieron. Pero nada terminó entonces. Porque la viña recuerda, y en cada vino que nace allí, su ausencia sigue estando llena de vida.

Disponemos de algunas botellas 2020 en el restaurante de esta parcela para los mas apasionados del vino vivo. 

Carlos 


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